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Cesen de obrar mal, aprendan a obrar bien; busquen el derecho, socorran al oprimido; defiendan al huérfano, protejan a la viuda. Entonces, vengan, y discutamos –dice el Señor–. Aunque sus pecados sean como el rojo más vivo, se volverán blancos como nieve; aunque sean rojos como escarlata, quedarán como lana.” (Isaías 1,16-18)

Para los cristianos, el tiempo previo a la Pascua, la Cuaresma, es tiempo de reflexión, de memoria y autocrítica, de revisión y compromiso militante con la vida. Vida que a Jesús le fue arrebatada, y vida que Dios le devuelve plena en la resurrección.

Para los argentinos, además, es tiempo de pensar, revisar y militar la vida haciendo memoria que hace 50 años se produjo un golpe de estado cívico militar con bendición eclesiástica, el más cruel que hemos conocido y que dio origen a una dictadura cruel y genocida.

Hacer memoria no se trata, simplemente de evitar un Alzheimer social, sino mirar bien de frente los horrores, los delitos, los crímenes y complicidades porque sabemos que se trata de algo perverso que disuelve de raíz los cimientos de la patria, se trata, en cristiano, de pecado. Y, ciertamente, pecado mortal, porque los muertos nos reclaman palabras y acciones. Palabras y acciones ¡hoy! Porque la memoria es viva y es activa.

Cuando ayer (y hoy) dijimos ¡nunca más!, no se trató de cerrar una etapa, sino de comenzarla. Nunca más al terrorismo de Estado o la violencia genocida que persisten en volver; nunca más a la imposición de modelos económicos, políticos, culturales que excluyan a los más débiles y pobres e impongan el poder de unos pocos sobre las mayorías y lo siguen haciendo; nunca más a la violencia al que piensa distinto y a una Iglesia cómplice de los poderosos. Porque militamos en favor de una patria para todos y todas y de una democracia participativa, en favor de una Iglesia de los pobres, iluminada por el ejemplo de las martiresas y los mártires de nuestra tierra, en favor de la justicia social, la vida para todas y todos, y una justicia que sea sencillamente “justa”.

Pero sabemos que, hace 50 años un grupo de poderosos impulsó un golpe que fue orquestado por las fuerzas armadas, y que cuando por su propia ineptitud, corrupción y mentira el modelo se deshizo, los poderosos se invisibilizaron dejando que fueran condenados los brazos armados, y no las cabezas impulsoras. Y, precisamente por eso, sabemos que esos mismos poderosos se resisten ayer y hoy a reconocer que su modelo es sólo eficaz para unos pocos y cruel con la mayoría. Y volvieron y siguen volviendo, negando el pasado, ocultando la muerte y travistiendo la justicia.

La memoria de los y las mártires, cristianos o no, nos impulsa e ilumina, nos fortalece y nos guía. Es otra la patria que pretendemos, es otra la mirada a las y los otros, obturada por el individualismo feroz. Es otro el mundo que soñamos e imaginamos posible. Sabemos, dolorosamente, que hay decenas de sujetos del ambiente político que han traicionado el voto que los puso en un lugar de decisiones, y esperamos que, en adelante, los pueblos ejerzan la memoria.

Por eso queremos repetir, como curas y cristianos: la justicia social es un valor fundamental para ser una patria de hermanas y hermanos. El trabajo digno, justo y bien remunerado es la base de la humanidad. La lealtad al pueblo de los pobres es el punto de partida de una sociedad en la que podamos convivir con la diferencia y poniendo a los pobres en el centro. La sangre que tantas hermanas y hermanos derramaron en nuestro suelo, sea siembra de una patria gestada con dolor, pero creciente en la esperanza y floreciente en vida y justicia, en verdad y en paz, en solidaridad y la libertad verdadera, que sólo puede vivirse en comunidad. Por eso rechazamos la esclavizante reforma laboral, la baja de edad de punibilidad, la reforma a la ley de glaciares, y los insultos que profiere el presidente a toda aquella persona que piensa distinto. Con tantos papas repetimos, ¡no a la guerra!; ¡no a unas "relaciones carnales” con los poderosos que oprimen y matan! Insistimos, ¡otro mundo es posible! Y no es por este camino. Reclamamos memoria, verdad y justicia, y ¡fueron 30.000!

 

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Por Raúl Bermúdez

 

Reiniciamos nuestras publicaciones, luego del acostumbrado receso de verano, recordando a dos jóvenes de los barrios populares del área Reconquista de José León Suárez, a quienes la muerte los alcanzó en el mes de marzo, en años y circunstancias diferentes. Pero los une un mismo origen de marginación y resistencia. Diego asesinado cuando en la basura buscaba la forma de tener zapatillas para empezar el colegio. Esteban falleciendo tempranamente cuando su vida había encontrado sentido en el ejercicio de la educación popular.

Diego Duarte tenía 15 años en el 2004 y era vecino del barrio Costa Esperanza. Durante la noche del 15 de marzo de ese año ingresó junto con su hermano mellizo al predio de la empresa Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado (CEAMSE), en José León Suárez, para buscar entre la basura metales para vender y con eso comprar zapatillas ya que comenzaban las clases en la escuela. Nunca más apareció su cuerpo.

Según el testimonio de su hermano Federico, dos policías de la provincia de Buenos Aires, que custodiaban el lugar, lo persiguieron. Diego se escondió tras un montículo de basura y allí recibió la descarga de un camión volcador de la empresa, quedando así sepultado bajo la montaña de desperdicios. “Sin cuerpo no hay delito” argumentó en su momento el fiscal a cargo.

La investigación realizada por la periodista Alicia Dujovne Ortiz fue publicada como libro con el título “¿Quién mató a Diego Duarte?”. Inevitablemente nuestra conciencia asocia este historia trágica con las célebres obras del escritor y periodista Rodolfo Walsh: “¿Quién mató a Rosendo?” y “Operación masacre”, aquella novela de no-ficción sobre los fusilamientos en otros basurales y en otros tiempos, también en José León Suárez, donde hoy se alza un complejo municipal que incluye natatorio, escuela de artes y el anfiteatro “Hugo del Carril”.

Walsh, militante peronista asesinado y desaparecido como el pequeño Diego, aunque en circunstancias históricas y materiales diferentes, y del Carril, artista y creador popular, compositor y principal intérprete de la Marcha Peronista, los basurales como medio de subsistencia y a su vez como escenario de muertes violentas. Todo confluye y se entremezcla de modo fantasmal en nuestra memoria histórica.

Alicia, la hermana mayor de Diego y Federico, encabeza la lucha por la memoria y la justicia. Por ello impulsó la creación de un centro cultural, que lleva el nombre de su hermano desaparecido. Las organizaciones populares nucleadas en la “Mesa Reconquista”, acompañan y sostienen esta lucha.

Recomendamos ver el micro video realizado por estudiantes y docentes de la Escuela Secundaria Técnica de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) https://youtu.be/zGn8e3bjDQk?si=nbSshebmMp9LJjul un despliegue de plasticidad corporal y estética de la imagen, que en menos de dos minutos nos interpela y llama a no olvidar.

Esteban Pogonza falleció muy joven un 13 de marzo del año 2016, según nos lo recuerda Mario Escalante, docente de la Escuela San Martín de Porres, del barrio de Villa Hidalgo, donde lo conoció. Hijo de una familia pobre y numerosa, a la que conocí de cerca, lo recuerdo de pibito correteando por los pasillos de la villa, yendo al colegio en el que, con los años, integraría su cuerpo docente.

El territorio del Área Reconquista fue su habitat. En el creció y aprendió a aguantar y resistir la dureza y la inclemencia de la vida castigada por un sistema social injusto. Reconvirtió su adversidad en solidaridad militante. Militancia sonriente, porque como decía el inmenso pensador nacional, don Arturo Jauretche: “Nada grande se puede hacer con la tristeza”.

Trabajó también en el centro juvenil que lleva el nombre de “Carlos Murias”, un joven fraile franciscano que desarrolló su trabajo pastoral en el barrio Independencia de José León Suárez y luego en La Rioja, donde fue secuestrado y asesinado por fuerzas policiales y militares en 1976. De nuevo las historias juveniles se entrecruzan, entre la vida y la muerte, a pesar de las distancias en el tiempo.

La última vez que vi y abracé a Esteban, fue en un cruce fortuito por las calles del barrio de la Cárcova. Desde FM Reconquista, su coordinador general, Rafael González me avisó de su muerte repentina. Ambos lo vimos crecer en todos los sentidos del verbo. Al tiempo,  la compañera Mónica Valor, referente de la obra del padre Adolfo Benassi, en una visita al centro Murias, me entregó una especie de "estampita" con el rostro sonriente de Esteban.

Mario Escalante escribió en su memoria:

El Milagro Inesperado en el Desierto de la Humanidad

La Realidad Ineludible
La muerte es un absurdo constante en nuestros barrios. A veces, su sin sentido se viste de argumentos ilógicos en el equipo de salud; otras, se manifiesta en sentencias apresuradas del barrio tras el último adiós. Y en demasiadas ocasiones, simplemente se instala como un vacío que se niega a ser llenado. Sí, la muerte es absurda en nuestros barrios.

La Esperanza Encarnada en Esteban
Frente a esta realidad, Esteban fue, es y será la posibilidad de un milagro para nuestros pibes. Mientras el conurbano sigue golpeado por la dureza policial y los estruendos de la economía, Esteban representaba ese abrazo, ese gesto de cariño en el desierto de la humanidad. Esteban era ese milagro en el que todos apostamos, aunque muchos no lo viéramos. Nacido en Villa Hidalgo, criado en la zona Reconquista y algunas noches profundas en Capital.
Lo vi recorrer Costa Esperanza y saludar a la gente como un amigo fraterno que se encuentra todos los días.

El Encuentro y la Lección
Me acerqué a una persona que él acababa de saludar y le pregunté: "¿lo conocés?¿Conocés su historia?". "Desde chiquito", me respondió. Ahí esta el antes que la propuesta educativa. Ahí reside la felicidad, en ese milagro donde la esperanza, aunque cansada, resurge: la certeza que nuestros pibes pueden surgir como felicidad para otros. Esteban era un educador popular que, habiendo crecido en los barrios y con poco, había encontrado su lugar y formado su familia. En los pasillos del colegio, nos enseñaba la alegría y la felicidad de seguir intentando, siempre con maneras creativas y originales.
El Despertar del Educador
Yo, como educador popular, entendí mi verdadero rol al regresar al barrio. Ya no era una excursión momentánea para un saludo familiar; ahora, cada mañana al ir a trabajar, me asaltaban pesadillas sobre lo que encontraría, o soñaba únicamente

 

con pequeños gestos milagrosos.
El Legado
Cuando finalmente me encontré con Esteban, él ya me había encontrado a mí primero. Se daba cuenta de que mi alegría estaba ahí, latente, sin que yo lo supiera. Solo hacía falta provocar para que el pibe de barrio, el educador popular, emergiera en gestos de ternura. Esteban era ese tipo de educador que necesitamos, el que queremos recordar para construir, juntos, mundos más justos.

 

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Hoy iniciamos nuestro habitual receso de verano. Esta noche es Noche Buena y queremos desearles la mayor de las felicidades: crecer en compromiso y entrega con la convicción inquebrantable de que “La Paz es fruto de la Justicia”. Así lo afirma el profeta Isaías (Capítulo 32, versículo 17) y lo recordaba el Papa Pablo VI, en la Jornada Mundial por la Paz del año 1972, en un mundo entonces tan convulsionado como el actual. Si bien el poder imperial se va reconfigurando, la lucha de los pueblos es siempre la misma: VIVIR sin ser explotados.

El mismo profeta nos anuncia que “Un Niño nos ha sido dado...Príncipe de Paz (Isaías, capítulo 9, versículos 6 y 7). Ese bebé nacido en Palestina nos trae un mensaje inequívoco “Quien dice que ama a Dios a quien no ve y no ama a sus hermanos y sus hermanas a quienes ve, está mintiendo” (Primera Carta del Apostol Juan, capítulo 4, versículos 20 y 21).

Por último queremos cerrar las publicaciones de este año 2025, con el mensaje de los Curas en Opción por los y las Pobres (COPP), un texto cargado de preguntas que nos interpelan:

FELIZ NAVIDAD ¿PARA QUIÉN?

Al entrar en la casa, salúdenla invocando la paz sobre ella. Si esa casa lo merece, que la paz descienda sobre ella; pero si es indigna, que esa paz vuelva a ustedes. Y si no los reciben ni quieren escuchar sus palabras, al irse de esa casa o de esa ciudad, sacudan hasta el polvo de sus pies. (Evangelio de Mateo, capítulo 10, versículos 12 al 14.)

En la Iglesia católica romana, el tiempo de Adviento es tiempo de esperanza. Tiempo de preparar la venida de Jesús que celebraremos en la Navidad. Pero “esperar” no es una actitud pasiva, de inacción y pietismo, es tiempo activo, dinámico y militante. No es dar la espalda a la historia y cerrar los ojos a la realidad. ¡Todo lo contrario! Es “preparar el camino”, “enderezar los senderos”. Es hacer todo lo posible para que Aquel que viene, al llegar, “se sienta en casa”.

¿Se sentiría en casa Jesús si ve a sus hermanos y hermanas indiferentes ante el dolor y la injusticia, la mentira y la violencia que padecen millones?

¿Se sentiría en casa si ve –a pesar de los mentirosos números oficiales– la pobreza creciente, la falta de trabajo, de salud, de alegría de sus amigos?

¿Se sentiría a gusto al ver a los jubilados apaleados, los maestros despreciados, la salud pública negada, los derechos conculcados?

¿Cómo se sentiría Jesús si ve que los que nos llamamos sus hermanos o hermanas vivimos un individualismo exasperante, un “no te metas” o un regreso del “algo habrán hecho”?

¿Qué pensaría Jesús si se encuentra que se niega la violencia de la dictadura cívico-militar con bendición eclesiástica y que la política de Derechos Humanos es boicoteada y negada, que la Memoria, la Verdad y la Justicia están ausentes, o que las Fuerzas Armadas no aparecen subordinadas al poder político?

¿Cómo actuaría Jesús al ver que en nombre de la libertad se atenta contra la libertad verdadera, porque es sólo libertad de los poderosos y la esclavitud con nuevos modos aparece en el horizonte?

¿Y si mirando a sus preferidos con discapacidad se encontrara con que la corrupción y los sobornos, que se revelan en cuadernos reales, les complican el acceso a sus medicamentos?

¿Cómo le diríamos a Jesús que se nos invita a odiar más, que se insulta y agrede y que la política, que debiera ser un modo excelso de caridad, se ha convertido en clientelismo, mentira y avasallamiento?

¿Cómo podríamos explicarle a Jesús que se apoya un genocidio en el extranjero, se aplaude la tortura y se rompe con la fraternidad de los históricos pueblos vecinos y hermanos? ¿Le contaríamos de la escandalosa compra de armas que nos recuerda los peores momentos de nuestra historia reciente?

¿Cómo se sentiría él si llegara a su tierra de origen, avasallada y masacrada, o si eligiera volver en el África, ninguneada y expoliada, o en el Caribe bombardeado?

¿Cómo nos preparamos para la venida de Jesús? El Dios que entra en nuestra historia, haciéndose pobre, se hace uno de nosotros y nosotras y toma partido por los insignificantes y a quien celebraremos en la Navidad desde los pobres y envuelto en pañales, ¿sonreirá en el encuentro con sus hermanas y hermanos o llorará en soledad la indiferencia? Y si en lugar de un pesebre, ¿hubiera nacido en una patera en el Mediterráneo, en un comedor del Conurbano o en medio de las guerras silenciadas en el África subsahariana? ¿Lo iríamos a abrazar?

Nos preparamos para decir “¡Feliz Navidad!, pero –como dijeran nuestros hermanos mayores del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo en 1968– “Feliz Navidad ¿para quién?”

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EN EL DÍA DE LA INDEPENDENCIA NACIONAL LA PATRIA ESTÁ EN PELIGRO. Por eso compartimos las oportunas reflexiones de organizaciones representantes de las Iglesias Evangélicas en Argentina, que denuncian entre otros síntomas de decadencia: “la crueldad con la cual se busca imponer un modelo de transferencia de recursos que solo beneficia a los más poderosos del país y el extranjero”.

 

Por Washington Uranga (*) 

 

El presidente argentino Javier Milei suele compararse públicamente con Moisés en tanto libertador del pueblo o paladín de la libertad. Sin embargo, alcanza con repasar su modo de gestión y las medidas que promueve para decir que se asemeja más al Faraón que con crueldad maltrató y esclavizó al pueblo de Dios”. El texto anterior es el párrafo inicial de una carta pública titulada “No es Moisés... es como el Faraónemitida como reacción y a propósito de la participación del Presidente en la inauguración de un templo evangélico en el Chaco. El documento lleva la firma conjunta de la Federación Argentina de Iglesias Evangélicas (FAIE), de la Pastoral Social Evangélica y la Asociación de Iglesias Pentecostales de Argentina (AIPA).

Los firmantes señalan que “desde este espacio representativo de Iglesias Evangélicas en la República Argentina expresamos nuestra preocupación y hacemos un claro llamado al Presidente de la Nación a que deje de actuar como Faraón y escuche el clamor del pueblo que sufre”. Le reclaman a Milei que “preste atención a quienes están perdiendo sus trabajos; a quienes les aumenta la comida y los servicios pero no los salarios; a los estudiantes, profesionales y científicos que no quieren irse del país y esperan reconocimiento; a las personas enfermas, jubiladas, con discapacidad”.

Le señalan al mismo tiempo al Presidente que “no se distraiga en odiar y maldecir” y que “si quiere hacer suyas las ideas propias del pueblo evangélico y protestantese ocupe en “escuchar y trabajar en favor de quienes más necesitan, en generar mayor justicia social y promover la unidad de la sociedad más allá de todas las diferencias, en respetar y valorar el esfuerzo de quienes trabajan, estudian y se forman cada día”. Porque, dicen los evangélicos firmantes de la declaración, “estos son aspectos fundamentales de nuestra fe en el Señor que nos llamó a amar por sobre todas las cosas y repartió panes y peces para que a nadie falte”.

Apuntan a su vez los evangélicos y protestantes que “el constante ataque contra el Estado y lo público, incluidos los trabajadores y trabajadoras; jubilaciones miserables; quita de medicamentos y tratamientos oncológicos a las personas con cáncer; cierre de comedores; eliminación de subsidios a personas con discapacidad; represión a adultos mayores todos los miércoles en la Plaza del Congreso; desfinanciamiento a la educación pública y la investigación de organismos como el CONICET / INTA/ INTI; suspensión de obras públicas esenciales; maltrato y precarización a médicos y médicas que tras largos años de formación y con mucho esfuerzo dan lo mejor de sí para atender a niños y niñas en uno de los hospitales pediátricos más prestigiosos del mundo como es el Garraham; odio al periodismo y artistas populares; persecución judicial a líderes de la oposición, son algunos de los tantos hechos que dan cuenta de la crueldad con la cual busca imponer un modelo de transferencia de recursos que solo beneficia a los más poderosos del país y el extranjero.

En la misma declaración se señala que “esa misma crueldad se extiende también a sectores productivos y comerciales” preguntando “¿cuántas son la pequeñas y medianas empresas, campesinos y comerciantes que podrán sobrevivir si resulta más barato importar o comprar fuera del país?”, o bien “¿cuántos serán los trabajadores y trabajadoras que perderán sus empleos?” o “¿cuánto falta para que los pequeños agricultores no den más?”.

Le dicen los evangélicos y protestantes a Milei que “a todo ello se suma la violencia de sus palabras” porque “de su boca y la de sus acólitos mediáticos surgen expresiones repletas de de descalificaciones, insultos, groserías nunca antes públicas en alguien que ostenta la máxima representación democrática del país”, todo lo cual, “en lugar de traer paz, genera conflictos: en lugar de promover la unidad invita a la confrontación”.

Y en directa alusión a los dichos de Milei en el Chaco le recuerdan que “en el Libro del Éxodo dice que por orden del Faraón ‘los egipcios impusieron a los israelitas trabajos penosos, y les amargaron la vida con dura esclavitud, imponiéndoles los duros trabajos de la preparación de la arcilla, de la fabricación de los ladrillos y toda clase de trabajos del campo’ ”. Subrayando que “también está escrito que atento al clamor de su pueblo, Dios llamó a Moisés diciendo: ‘La queja de los israelitas ha llegado a mí, y he visto cómo los tiranizan los egipcios. Y ahora, anda, que te envío al faraón para que saques de Egipto a mi pueblo, a los israelitas’ ”.

Por eso, la FAIE, Pastoral Social Evangélica y AIPA, le dicen que a Milei que “claramente no es Moisés”. Porque “por más que grite enojado y eufórico, no es un libertador”. Dado, agregan, que “como dice el Evangelio: ‘cada árbol se reconoce por sus frutos’ y hasta ahora solo vemos empeoramiento en la calidad de vida y crueldad”. (**)

(*) Washington Uranga: Periodista, docente e investigador en Comunicación Social. Con su profesionalidad y compromiso con la realidad de la Patria Grande Latinoamericana ha sido un claro inspirador para la creación en José León Suárez de experiencias de comunicación popular como nuestro portal y la radio comunitaria FM Reconquista.

(**) https://www.pagina12.com.ar/840186-no-es-moises-es-como-el-faraon

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Breve y urgente desde SuárezCiudad

 

A partir de la detención y proscripción de CRISTINA, cada peronista ocupa su lugar en la defensa y construcción de la Patria, de manera manifiesta -o encubierta de ser necesario- según las relaciones de fuerza en su espacio de actuación. Regresaron los antiguos demonios, operando desde el Partido Judicial y los medios de comunicación a su servicio. Nuevamente hay que darlo todo sin esperar nada personal a cambio. Como en los viejos tiempos, nos toca la trinchera, porque -enseñaba el General- “la Vida es Lucha, y renunciar a la Lucha es renunciar a la Vida”.

Los y las peronistas, como cuentan que decía el inmenso Jorge Luis Borges -gran gorila, lúcido y genial- no somos “ni buenos (buenas) ni malos (malas), sólo incorregibles”. Y en esa categoría, como escribía San Pablo: “somos, nos movemos y existimos”. Nuestra misión es construir una Patria Justa, Libre y Soberana.

Por eso debe tener cuidado la oligarquía, que presume de ser un poder opaco que gobierna desde las sombras. Nuestras miradas son como rayos x, capaces de atravesar cualquier disfraz político. Y estamos en todas partes. La señora que vende tortas fritas en la esquina con semáforo puede ser una peronista, el colectivero puede ser un peronista, la profesora universitaria puede ser una peronista, la abogada puede ser peronista, el maestro puede ser un peronista, el dueño del taller mecánico puede ser un peronista, la aparentemente sumisa ama de casa puede ser una peronista, el psicólogo y la doctora pueden ser peronistas, la enfermera también, y el recepcionista otro “peruca”, la científica puede ser una peronista, la cantante famosa puede ser peronista, el y la policía pueden ser peronistas, el cura puede ser peronista, el jardinero y el chofer pueden ser peronistas, el oficinista puede ser un peronista, la trabajadora sexual puede ser una peronista, la monja puede ser una peronista… (agregue lo que le parezca)... Oligarcas, son ustedes quienes no nos ven, pero estamos en todas partes…

Nos curte la resistencia en tiempos de persecución, nos motiva la alegría de quienes conocemos momentos de felicidad popular y la podemos transmitir a las jóvenes generaciones. Creemos en la Patria. Nos parió la lucha por dejar de ser una Colonia dependiente de los poderes mundiales de turno, y no sabemos lo que es rendirnos.

Pueden manejar el Poder Judicial, pero no pueden hacer que el Pueblo crea en los jueces ni en las juezas. Controlan al Goliat de los grandes medios masivos, pero la comunicación popular y comunitaria -como hemos dicho en estas páginas- es la piedra de David que está en el aire. Tienen trolls y bots en las redes de internet, pero no tienen personas con convicción. Tienen el poder económico pero nosotros construimos nuestra propia economía, hasta que recuperemos para la Patria sus recursos naturales y les demos valor agregado, con la alegría del trabajo. Tienen un brutal aparato represivo porque son ustedes quienes tienen miedo.

Somos peces que nos movemos en el agua del Pueblo, como enseñaba desde China el viejo Mao. Y no pueden sacarnos el agua porque el Pueblo es un océano de sobrevivientes inagotable.

Bien decía el Mahatma (Alma Grande) Ghandi, cuando combatía al imperio británico, en el proceso de liberación de la India: “Pueden encarcelarnos, torturarnos, matarnos. Pero no pueden hacer que les obedezcamos”. Anoten quienes traicionan sus orígenes, bajan sus banderas y se ofrecen al mejor postor…

 

Nota de la Redacción: Conceptos válidos para patriotas no peronistas, que enriquecen el movimiento nacional y popular con sus identidades políticas.

 

Acerca de Suárez Ciudad

Misión: Ser un espacio periodistico que exprese la rica y variada vida comunitaria de José León Suárez, nuestra ciudad, superando la habitual mirada sesgada de los medios de comunicación dominantes, que solo consideran a nuestros barrios en la sección "Policiales", desde una perspectiva sensacionalista. Creemos que nuestra comunidad es mucho mas que eso.

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